Regreso al Pasado

Si no has visto esta película, deberías verla sin perder ni un segundo, pero mientras tanto te aconsejo no leer más que los dos primeros párrafos de este post. Hablando el otro día con un colega de Cádiz (¡qué grande eres Pisha!) llegué a una muy egocéntrica conclusión: mi generación, los nacidos desde finales de los 70 hasta casi finales de los 80, vivimos en un paraíso para ser niños. Recuerdo haber tenido todos los disfrutes dignos de una sociedad tecnológica (televisión con series infantiles a diario, un vídeo y películas que me hacían alucinar, videoconsola Super Nintendo con la que jugábamos mi hermana, mis primos, mis vecinos y todo aquel dispuesto a echar una partida) así como de haber disfrutado de todos placeres terrenales que estaban al alcance de mi mano (las canicas, el trompo, jugar en la calle, cazar hormigas y montar combates, partidos de fútbol en placitas de barrio, libros que me hacían soñar y no querer despertar, etc.). Tras esta introducción a mi niñez, y sin ánimo de caer en el manido tópico de que la infancia era la felicidad, la conclusión a la que llegué fue que habíamos nacido

El motivo de toda esta verborrea (la cual puede que sólo tenga sentido para mi amigo gaditano y para mí) es que cada día me doy más cuenta de que nunca he salido de ese paraíso. Sigo pidiendo batidos de chocolate en lugar de café (demasiado amargo), viendo dibujitos animados antes de acostarme... y durante el día a cualquier hora (algunos incluso son los mismos recuperados gracias al Emule), sigo comiendo chucherías a diario (ahora más incluso, 1 euro no es tanto como cuando tienes 12 años), colecciono más cosas incluso que de crío (deseando estoy que mi prima pequeña me sirva de excusa para coleccionar estampitas de fútbol con ella), los peluches y muñequitos me siguen rodeando y la mayoría de las noches de verano las paso en parquecitos elegidos por sus columpios para hacer un rato el mono. En resumen, como mucha gente que conozco de mi edad o similar, vivo en una suerte de País de Nuncajamás imaginario y colectivo.

Vaya, he intentado hablar de la película y he acabado hablando más de mí que de ella, supongo que es lo que ocurre cuando una cinta va tan ligada a tu vida como ésta, estrenada incluso el mismo año de mi nacimiento.
Etiquetas: Cine
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