lunes, 27 de noviembre de 2006

El beso

En un cuadro pintado casi sólo con colores fríos, Munch nos transmite pasión. Una pasión secreta, fuera del alcance de miradas furtivas que observan las ventanas ajenas. Fuera del alcance de las calles frías y vacías. Es un amor secreto. Un secreto compartido por dos que se unen de forma que no se distingue dónde empieza uno y dónde acaba el otro.

Dedicado a Carmen, feliz ella compartiendo ese secreto con un gran chaval ahora mismo a cientos de km de distancia. Gracias por mostrarme este cuadro y haberme enseñado tantas y tantas cosas.

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Punk y Dadaísmo


Hace un par de meses o así tuve que hacer un trabajo para una asignatura de movimientos artísticos. El mío se centró en estos dos movimientos, polémicos y apasionantes y con mucho en común. Esta es la conclusión que incluí al final del mismo.

La relación entre punk y dadaísmo es clara y no deja lugar a dudas. La reflexión necesaria tras analizar ambos movimientos y comparar su tiempo de vida debe estar enfocada a la esencia de los mismos. La misma esencia de nihilismo destructivo, carente de nuevos valores que sustituyan a los ya destruidos, es la que hace que al final Dada mate a Dada y el Punk destruya al Punk.
En el caso de Dada es algo obvio, un movimiento que se define como el antiarte está destinado a desaparecer en tanto que sea reconocido como movimiento artístico. Este reconocimiento por parte del mundo del arte es algo que era totalmente impensable para los dadaístas a principios de siglo. Asimilados no sólo como obra de arte, si no también como producto y, por tanto, como objeto comercializable, representa la doble derrota del dadaísmo. La primera derrota era inevitable, puesto que estaba intrínseca en su naturaleza, que Dada matase a Dada era una consecuencia lógica y algo asumido por todos los dadaístas. En cambio, la entrada en el circuito comercial y burgués del arte conlleva su segunda y, en mi opinión, más dolorosa derrota. El espíritu dadaísta es extirpado de la obra, desprovista de toda provocación real y colocada al lado de las obras que conforman ese Arte con mayúsculas que tanto criticaban. En palabras del propio Marcel Duchamp en 1962, cuando sus obras fueron consideradas artísticas: "Les he tirado a la cara el estante de las botellas y el orinal y ahora los admiran por su belleza estética.”

El punk dispuso de una vida más corta incluso que Dada. El nacimiento del movimiento punk es su propia muerte. La música punk surgió de forma espontánea, pero su propia difusión hizo que los sellos discográficos centraran su atención en ella y sacaran discos de grupos punk, contradicción clara que muestra la desaparición del espíritu inicial y su comercialización. Al igual que con Dada, el mismo crecimiento del movimiento fue lo que hizo que una música nacida para ser anticomercial, que renunciaba a los ídolos y promulgaba la independencia y la acción individual, se convirtiera en un producto musical y comercial más. Los grupos como Sex Pistols, The Clash o Ramones se convirtieron en ídolos que sustituyeron a los viejos ídolos del Rock & Roll. Esta contradicción respecto al carácter iconoclasta del movimiento demuestra que es una consecuencia lógica que el punk destruya al punk. Es un movimiento destructivo que acaba teniendo un comportamiento autodestructivo, un movimiento antisistema que convive con el sistema no puede existir largo tiempo sin caer en la contradicción. Al igual que el espíritu inicial DIY (Do It Yourself, hazlo tú mismo) derivó en una simple moda más (aunque en teoría conllevase cierto mensaje reivindicativo), alrededor de los imperdibles y la ropa vieja comprada de segunda mano (debido a la pobreza) se formó una estética que se convirtió en moda. No se vestía la ropa que se tuviese, se compraban ropas para formar parte de esa moda, para tener coherencia estética con los ídolos punks. Se centraba la atención más en la forma que en el fondo.

El dadaísmo tuvo la suerte de no tener que coexistir con la sociedad de consumo. Pudo morir con más dignidad que el punk, comercializado desde su propio nacimiento (y muerte real del movimiento) hasta nuestros días. Ambos nacieron como revoluciones, Dada tuvo éxito y fue la ruptura necesaria para el nacimiento del arte moderno. La revolución punk, en cambio, fue engullida en su nacimiento por el sistema (incluso en los primeros momentos de máximo escándalo ante el movimiento) y comercializada para evitar consecuencias mayores. Se convirtió en una moda con el apoyo de los mismo que la hicieron posible, los grupos que inicialmente la formaban se convirtieron en ídolos que propagaron la moda y ayudaron a controlarla. Sus mensajes de rebelión frente al sistema perdían credibilidad siendo pronunciados desde el amparo de las discográficas (grandes o pequeñas forman parte del sistema).

Por suerte, la conclusión más positiva es que, a pesar de que ambos movimientos han muerto claramente, todavía existe gente que los comprende y mantiene vivo su espíritu, de forma minoritaria, pero lo mantiene. Las casas okupas autogestionadas normalmente por punks nos muestran que el DIY no es un simple lema viejo y olvidado; la prueba de que el espíritu dadaísta sigue y seguirá existiendo mientras exista un arte reconocido se encuentra en noticias como la del hombre francés que intentó destruir con un martillo la Fuente de Duchamp como guiño a Dada.

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